Trabajo en equipo con el capital humano, planta de Misky en Tucumán.

Casi siempre me pasa que en mi auditorio encuentro gente que con su gestualidad me hace saber que ellos saben muchísimo de trabajo en equipo, que de seguro lo que van a escuchar no cambiará su perspectiva, su background.

Esta típica actitud prejuiciosa no hace más que meterlo más en el tema y atraparlo en el inicio del taller donde comenzamos a darle importancia al “ser”. Al humano, a la persona que se desempeña en un equipo.

Les comparto esta enseñanza que supo transmitirme un entrenador. “Un equipo es TAN DÉBIL, como su JUGADOR MAS DÉBIL”.

Es por ello que nuestro trabajo consiste en fortalecer a la persona para que luego fortalezca al grupo. No existe técnica que funciones en lo grupal sin tener todo en orden desde lo personal.

Oportunidad del deporte para comprender el funcionamiento de un equipo, el estar juntos, agarrados, respirando el mismo aire. Y la analogía con un scrum, en rugby, es ideal para comprender esto. Al principio todos miran expectantes de como podrán hacer esta formación o bien si realmente es lo que uno proclama, pero con el correr de los segundos, vemos a todo el auditorio involucrado y queriendo vivir esa experiencia, sólo un experiencia, ningún remedio mágico para el funcionamiento de un equipo.

“Para muestra solo basta un botón” y a esto hacía referencia en el párrafo anterior. Este pequeño ejercicio vinculado con un deporte de conjunto nos transporta al día a día, donde se juega el verdadero partido, donde la decisión de algunos involucran a otros y donde el desinterés de otros perjudican al equipo.

Jornada de equipo en Tucumán con un grupo de gente hermosa que supo aprovechar el tiempo y aprender.

Les dejo una muestra del ejercicio final que realizamos. Una danza de proclamación de lo que eran como equipo.